Presentación de las Jornadas

D. Javier Román García Benedicte

Jefe del Área de Programas Educativos

El interés por la actividad física y los cuidados relativos a la Salud de niños y jóvenes puede rastrearse a lo largo de la historia. Los métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia fueron muy ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el modelo de los sistemas de educación de la antigua Grecia, que valoraban tanto la gimnasia como las matemáticas y la música.

Los sistemas de educación en los países occidentales se basaban en la tradición religiosa judeocristiana. Una segunda tradición derivaba de la educación de la antigua Grecia, por lo que el pensamiento de Sócrates, Platón, Aristóteles e Isócrates tuvo gran influencia en su concepción educativa. El objetivo griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de liderazgo en las tareas del Estado y la Sociedad. En siglos posteriores, los conceptos griegos sirvieron para el desarrollo de las artes, la enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la estética ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico.

El espíritu de la educación durante el Renacimiento está muy bien ejemplificado en las escuelas establecidas por los educadores italianos Vittorino da Feltre y Guarino Veronese en Mantua (1425); en sus escuelas introdujeron temas como las ciencias, la historia, la geografía, la música y la formación física. El éxito de estas iniciativas influyó en el trabajo de otros educadores y sirvió como modelo para los educadores durante más de 400 años.

La importancia de la Actividad física en la educación de niños y jóvenes adquiere un gran auge en siglo XVIII, viéndose reflejados en las obras de Jhon Locke, Jean Jacque Rousseau y Manuel Kant.

John Locke manifiesta, al inicio de su obra, que: “Un espíritu sano en un cuerpo sano es una descripción breve, pero completa de un estado feliz en este mundo. Al que dispone de ambas cosas le queda muy poco que desear, y al que le falten una u otra no será feliz por ventajas que disfrute por otra parte. La felicidad y la desgracia del hombre son, en gran parte, su propia obra. El que no dirige su espíritu sabiamente, no tomara nunca el camino derecho, y aquél cuyo cuerpo sea enfermizo y débil, nunca podrá avanzar por ello.”
Coincide Rousseau al manifestar: “Si queréis pues cultivar la inteligencia de vuestro alumno, cultivad las fuerzas que él debe manejar. Ejercitar continuamente su cuerpo; hacedle robusto y sano, para hacerle sabio y razonable; que él trabaje, que actúe, que corra, que grite, que esté en continuo movimiento; que sea hombre por el vigor, y muy pronto lo será por la razón.”
Kant, en su obra, da cuenta de que “Lo que ha de observarse en la educación física y, por consiguiente, en lo referente al cuerpo, se reduce, ó bien al movimiento voluntario, ó bien á los órganos de los sentidos. Se trata, en el primer caso, de que el niño se baste siempre á sí mismo. Para ello necesita fuerza, habilidad, agilidad y seguridad;...” Más adelante, menciona que correr, saltar, lanzar, arrojar hacia un objeto y luchar, entre otros son buenos ejercicios que, en definitiva, robustecen el cuerpo.
Describe juegos tales como lanzar al blanco, el juego de pelota, los juegos de habilidad, la gallina ciega y el columpio como actividades apropiadas para la formación y la salud de los niños.
Sus obras tuvieron una gran influencia en los siglos siguientes. En la actualidad el tema ha experimentado un nuevo impulso, siendo la práctica de actividad física una opción de alto valor para contrarrestar los efectos de la vida sedentaria e impulsar el bienestar de las nuevas generaciones.
Así pues, si queremos mejorar la Salud de nuestros alumnos, pacientes, hijos y por supuesto nuestra propia salud, si queremos que nuestras escuelas sean “Escuelas promotoras de Salud”, no debemos descuidar este aspecto en la Educación de nuestros niños y jóvenes.

Espero que en el desarrollo de estas Jornadas podamos reflexionar, compartir, aprender de la experiencia y que todo ello nos lleve a mejorar nuestra propia Salud y fundamentalmente la de aquellos a los que tenemos encomendado Educar.