El interés por la actividad física y los cuidados relativos a la Salud de niños y jóvenes puede rastrearse a lo largo de la historia. Los métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia fueron muy ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el modelo de los sistemas de educación de la antigua Grecia, que valoraban tanto la gimnasia como las matemáticas y la música.Los sistemas de educación en los países occidentales se basaban en la tradición religiosa judeocristiana. Una segunda tradición derivaba de la educación de la antigua Grecia, por lo que el pensamiento de Sócrates, Platón, Aristóteles e Isócrates tuvo gran influencia en su concepción educativa. El objetivo griego era preparar a los jóvenes intelectualmente para asumir posiciones de liderazgo en las tareas del Estado y la Sociedad. En siglos posteriores, los conceptos griegos sirvieron para el desarrollo de las artes, la enseñanza de todas las ramas de la filosofía, el cultivo de la estética ideal y la promoción del entrenamiento gimnástico.El espíritu de la educación durante el Renacimiento está muy bien ejemplificado en las escuelas establecidas por los educadores italianos Vittorino da Feltre y Guarino Veronese en Mantua (1425); en sus escuelas introdujeron temas como las ciencias, la historia, la geografía, la música y la formación física. El éxito de estas iniciativas influyó en el trabajo de otros educadores y sirvió como modelo para los educadores durante más de 400 años.La importancia de la Actividad física en la educación de niños y jóvenes adquiere un gran auge en siglo XVIII, viéndose reflejados en las obras de Jhon Locke, Jean Jacque Rousseau y Manuel Kant. John Locke
manifiesta, al inicio de su obra, que: “Un espíritu sano
en un cuerpo sano es una descripción breve, pero completa de un
estado feliz en este mundo. Al que dispone de ambas cosas le queda muy
poco que desear, y al que le falten una u otra no será feliz por
ventajas que disfrute por otra parte. La felicidad y la desgracia del
hombre son, en gran parte, su propia obra. El que no dirige su espíritu
sabiamente, no tomara nunca el camino derecho, y aquél cuyo cuerpo
sea enfermizo y débil, nunca podrá avanzar por ello.”
Espero que en el desarrollo de estas Jornadas podamos reflexionar, compartir, aprender de la experiencia y que todo ello nos lleve a mejorar nuestra propia Salud y fundamentalmente la de aquellos a los que tenemos encomendado Educar.
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