La Educación
para la Salud es el proceso por el que se capacita a la población
para que aumente el control de su propia salud y la mejore. La salud se
considera como un recurso para la vida diaria, no como el objetivo de
la vida. En los países desarrollados, se pueden distinguir dos etapas, claramente diferenciadas, en cuanto a la Educación para la Salud y la Salud pública. En la primera época, desde mediados del Siglo XIX hasta bien entrado el Siglo XX, los problemas de Salud eran eminentemente enfermedades infecciosas (tuberculosis, cólera, paludismo...), en la segunda época, la época actual la morbilidad y mortalidad predominante lo constituyen las enfermedades crónicas no trasmisibles (cardiovasculares, cáncer, diabetes...) muchas de ellas ligadas a los hábitos de vida En esta época, la Educación
para la Salud, que ya fue importante en la lucha contra las enfermedades
trasmisibles, ha pasado a ocupar un lugar central para que la población
comprenda las bases científicas y participe activamente en la toma
de decisiones, modifique sus comportamientos insanos,y elimine los factores
de riesgo. A lo largo de estos años creemos haber conseguido sensibilizar a muchos profesionales sobre: - La necesidad de enseñar
a niños y jóvenes las relaciones entre los estilos de vida
y la causa de muchas enfermedades Con el esfuerzo de todos, docentes, sanitarios, trabajadores sociales... podremos conseguir que nuestros alumnos desarrollen hábitos y costumbres sanas, que los valoren como uno de los aspectos básicos de la calidad de vida y que rechacen las pautas de comportamiento que no conducen a la adquisición de su bienestar físico y mental.
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