“Habitos saludables a supervisar en la escuela: higiene vertebral y salud”

Ana Mª Martín Nogueras
Profesora Titular. Escuela de enfermería y fisioterapia.
Universidad de Salamanca

INTRODUCCIÓN

Desde que en 1947 la Organización Mundial de la Salud definiese a la Salud como “aquel estado completo de bienestar físico, psíquico y social, y no sólo la ausencia enfermedades”; son muchas las disciplinas sociobiosanitarias que trabajan en la promoción de la salud, la prevención y la curación de las enfermedades; así como en la integración social del individuo.
Son innumerables las causas o circunstancias que pueden deteriorar el estado de bienestar de un individuo, lo que supone una ardua tarea a la hora de desarrollar medidas y actuaciones encaminadas a prevenir, en la medida de lo posible, los efectos adversos que lleva intrínsecamente la propia supervivencia y desarrollo de la vida humana.
Es dentro de la prevención, y concretamente de la patología de la columna vertebral, donde se encuadran el conjunto de medidas de higiene vertebral, dirigidas a retrasar la aparición de síndromes dolorosos. La Higiene Vertebral junto con la Actividad Física constituyen dos herramientas muy eficaces para contribuir al mantenimiento de una buena calidad de vida y, por tanto, de un alto grado de bienestar.

PATOLOGÍA VERTEBRAL

La patología vertebral comprende un amplio número de síndromes, casi todos ellos caracterizados por un dolor, de etiopatogenia compleja, y en el que desempeña un papel importante los factores emocionales y sociales. La importancia de dicha patología está en su elevada incidencia, tendencia a la cronificación, poder invalidante o el alto índice de absentismo laboral que genera; lo que le confiere una enorme repercusión social y económica.
Los padecimientos vertebrales han acompañado al hombre a lo largo de su historia, así lo recogen diversas pinturas antiguas y hallazgos de fósiles de los distintos homínidos, y parece ser que esta patología es el tributo que el ser humano paga por mantenerse sobre dos únicas extremidades, las inferiores, liberando las superiores para la función de prehensión y de manipulación.
Si algo debería de recalcarse, a la hora de abordar los síndromes o la patología vertebral, es que la mayor parte de ella se debe a cambios degenerativos en la estructura osteo-músculo-ligamentosa del raquis, hecho que requiere un proceso evolutivo durante el que, aún en ausencia de signos patológicos, el proceso de alteración-degeneración se va produciendo de un modo silente y progresivo. Es por ello que se deben poner en marcha, desde edades muy tempranas, medidas de protección vertebral conocidas como Higiene Postural o Higiene de la Columna Vertebral.
Estas medidas o normas de protección tratarán de:

1. Evitar vicios posturales en la vida diaria o en el trabajo habitual. Habrá que vigilar tanto la postura sedente como la bípeda, responsables de la mayoría de las alteraciones de la estática del raquis como son: las desalineaciones sagitales y/o frontales; los aumentos o disminuciones de las curvas vertebrales en el plano sagital (hipolordosis cervical, hipocifosis dorsal, hipolordosis lumbar, hiperlordosis cervical, hipercifosis dorsal, hiperlordosis lumbar...); o la aparición de curvas en el plano frontal (escoliosis, actitudes escolióticas...).
2. Evitar las actividades de sobrecarga vertebral, principalmente responsables de las alteraciones morfológicas y estructurales de la columna vertebral, que repercuten en la fijación de las alteraciones posturales (escoliosis, hipercifosis, hiperlordosis...) y en la degeneración del sistema esquelético (hernias discales, artrosis vertebrales...).

HIGIENE VERTEBRAL

Cuando se trabaja desde la higiene vertebral se trata de analizar cada una de las actividades que el individuo realiza a lo largo de su actividad diaria, con el fin de proponer aquellas modificaciones del gesto o del movimiento para que el sufrimiento vertebral sea el menor posible.
Como normas generales se recomienda:

- No mantener la misma posición, ya sea de sedestación o de bipedestación, durante largos periodos.
- No adoptar posturas que fuercen las curvas fisiológicas vertebrales.
- No realizar demasiados esfuerzos repetidos, por pequeños que estos sean.
- No realizar movimientos bruscos.

De forma más específica y analizando cada posición y/o actividad:

1. Respecto a la postura bípeda se recomienda:
a. Mantener apoyos asimétricos de los pies.
b. Utilizar apoyos para el cuerpo, descargando parte de su peso.
c. Que la mesa esté a la altura de trabajo o de manipulación, aquella que no exige flexión de tronco ni aumento de la tensión de la musculatura del hombro.
2. Respecto a la deambulación se recomienda:
a. Caminar erguido, pero no rígido ni tenso.
b. No utilizar zapatos con tacón alto.
c. No eliminar los movimientos fisiológicos de las cinturas en los planos frontal y transversal.
3. Respecto a la postura en sedestación se recomienda:
a. Mantener una postura erguida y alienada.
b. Utilizar sillas con respaldo.
c. Utilizar si es posible mobiliario ergonómico.
d. Utilizar asientos de altura regulable.
e. Que la mesa esté a la altura de trabajo o de manipulación, aquella en la que es posible apoyar los antebrazos sin que el tronco se flexione.
4. Respecto a la realización de los diferentes movimientos en los que interviene o puede intervenir el raquis, se recomienda que para:
a. Recoger objetos del suelo, se debe realiza bien con flexión de una cadera y extensión de la contraria, o bien, flexionando ambas caderas y rodillas de forma simétrica manteniendo el tronco erguido.
b. Alcanzar o acceder a lugares altos, se debe evitar la hiperextensión del raquis lumbar sustituyéndola por una flexión plantar de tobillo o bien, haciendo uso de unas escaleras.
5. Para el trasporte o mantenimiento de pesos se recomienda:
a. Evitar arrastrar las cargas hacia uno mismo, se deben empujar.
b. Utilizar, siempre que sea posible, la superficie del tronco en lugar de las extremidades superiores.
c. Trasportar los pesos equilibrados entre ambos miembros superiores, evitando el trasporte de pesos de forma asimétrica.
d. Que cuando la carga sea única, debe llevarse preferentemente pegada al cuerpo (abrazada).
e. Que el levantamiento de cargas se realiza por una extensión de caderas y rodillas y no por una extensión del tronco, es decir, es la fuerza de los miembros inferiores la que eleva la carga y no los músculos paravertebrales.
f. Utilizar carritos para el trasporte de grandes pesos, y éstos deben ser empujados no arrastrados.
6. En cuanto a las posiciones de descanso en decúbito se recomienda:
a. Utilizar preferentemente el decúbito lateral (posición fetal), si bien, se puede utilizar el decúbito supino con una almohada colocada bajo las rodillas, o el decúbito prono con ligera flexión de cadera y rodilla de una de las extremidades inferiores.
b. Utilizar colchones de dureza apropiada, ni demasiado duros, ni demasiado blandos, aquellos que permiten mantener las curvas fisiológicas de la columna vertebral y la alineación de los diferentes segmentos.

ACTIVIDAD FÍSICA

Además de estas medidas de protección o higiene vertebral, la actividad física o el ejercicio físico desempeñan un papel igualmente importante en la protección de la columna vertebral, y por lo tanto en la prevención de la patología vertebral y la promoción de la Salud.
El objetivo de la actividad o ejercicio físico, desde este punto de vista, es mantener el sistema músculo-esquelético activo, resistente, elástico y flexible.
En cuanto a las actividades que se proponen desde la Fisioterapia que pueden incluirse en la actividad física convencional, destacan en primer lugar los trabajos del esquema corporal, como ejercicios de toma de conciencia de la alineación de los distintos segmentos corporales en los diferentes planos, a fin de descubrir las pequeñas alteraciones o desigualdades posturales. Además, también incluirá la toma de conciencia de los movimientos vertebrales, tanto globales como analíticos. Dentro de este apartado es importante trabajar técnicas de control muscular, relajación y control de la respiración.
Por otro lado resulta imprescindible, para el buen mantenimiento del sistema esquelético, los trabajos articulares y musculares propiamente dichos. Este tipo de trabajo se llevará a cabo sin grandes cargas ni resistencias, e incluirá ejercicios de autoelongación axial, movilizaciones cervicales y dorsolumbares en los tres planos del
espacio, estiramientos musculares, ejercicios de movilidad de la caja torácica a partir de la respiración e, incluso, tracciones vertebrales.
La actividad física de trabajo de la columna vertebral, como prevención de la patología raquídea, estará incluida entre las diversas actividades curriculares en la escuela, en los programas sanitarios de promoción de la salud y prevención de las enfermedades o en los propios programas de tratamiento fisioterápico de la patología vertebral; donde la utilización del movimiento como agente físico recibe el nombre de Cinesiterapia.
Otras actividades físicas, que pueden proporcionar beneficios al aparato locomotor, son aquellos deportes que, realizados de una forma periódica, continua y no profesional, incluyen algunos de los aspectos mencionados anteriormente, como son las movilizaciones de los distintos segmentos vertebrales en los diferentes planos o el trabajo en autoelongación axial, tal es el caso de deportes como el baloncesto, el balonmano, el voleibol, la natación, etc.

Y para finalizar convendría recordar que en materia de promoción, prevención y protección, el trabajo que uno hace o que una disciplina desarrolla no es el único ni el más importante, pero seguramente si será imprescindible.

BIBLIOGRAFÍA

1. Cabezalí Sánchez J Mª. El fisioterapeuta y los programas de educación sanitaria en la comunidad escolar. Fisioterapia 1995, 17 (4): 202-208.
2. Contry R. Programa de Higiene Postural para la educación sanitaria escolar. Enfermería Científica 1997;178: 4-11.
3. Contry Serrano R, Toores M, Ferri A, Paniagua P, Antón V. Programa de Higiene Postural para la educación sanitaria escolar. Enfermería Científica 1997; 178-179: 4-12.
4. Cuadrado Cervera R, López Agustín T, Reñones Pérez B. Higiene postural en la etapa escolar. Fisioterapia 1993; 15 (3): 97-126.
5. Díaz Mohedo E, Labajos Manzanares Mª T, Armenda Peinado J.A, García-Giralda Bueno Mª L, Collantes Rivera R. Fisioterapia y Programas de Salud escolar. Fisioterapia 1007; 19 (4): 2322-235.
6. Diffrient N, Tilley A, Bargadjy J. Humanscale 1/2/3: a portfolio of information MIT Press. Cambridge, MA, 1974.
7. Farrer F, Minuya G, Niño J, Juiz M. Manual de ergonomía. Madrid: Fundación Mapfre; 1996.
8. García C, Page A. Guía de recomendaciones para el diseño del mobiliario ergonómico. Valencia: IBV, 1992.
9. Goenaga Garicano P. El asiento dinámico. La propuesta de Peter Opsvik. Boletín Digital FH 1998; 16.
10. Harrison D, Croff A, Harrison D, Troyanovich S. Sitting biomechanics part I: review of the literature. J Manipulative Physiol Ther 1999; 22(9): 594-609.
11. IBV-ADIMIA. Guía de recomendaciones para la selección de mobiliario escolar. Valencia, 1992.
12. Kapandji I. Fisiología articular. Tronco y Raquis. Tomo 3. Madrid: Médica Panamericana; 1998.
13. Knight G, Noyes J. Children’s behaviour and the designs of school furniture. Ergonomics 1999, 22 (5): 747-760.
14. Lizasoain L, Hernández L, Joaristi L. SPSS para Windows. Versión 8 en castellano. Madrid: Paraninfo; 1999.
15. Mandal AC. The correct height of school furniture. Phys Ther 1984; 70 (2): 48-53.
16. Miralles Marrera Rodrigo C. Biomecánica clínica del Aparato Locomotor. Barcelona: Masson, 1998.
17. Page del Pozo A. Guía de Recomendaciones para el diseño y selección de mobiliario docente universitario Valencia: IBV-ADIMIA, 1995.
18. Parcells C, Manfred Stommel Ph D, Robert P. Mismatch of classroom furniture and student body dimensions: empirical findings and health implications. Adolec Health 1999; 24 (4): 266-73.
19. Quintana E, Martín AM, Alburquerque F, Fernández C, Blanco A, Calvo JI. Relación de la postura sedente con la utilización del mobiliario recomendado por la norma ISO 5970 en una población escolar. Revista Fisioterapia Actual 2004 (En prensa).
20. Quintana E, Martín AM, Barbero FJ, Méndez R, Rebelatto J, Calvo JI . Relación entre la postura sedente y el mobiliario utilizado por una población escolar. Rev Iberoam Fisio Kines 2004 (En Prensa).
21. Quintana E, Martín AM, Orejuela J, Romero J, Sánchez L, Díez R. Estudio del mobiliario escolar en una población infantil. Fisioterapia 2004; 26(1): 3-12.
22. Quintana E, Martín AM, Sánchez C, Rubio I, López N , Calvo JI: Estudio de la postura sedente en una población infantil. Fisioterapia 2004; 26 (3) (En prensa) .
23. Schroder I. Variations of sitting posture and physical activity in different types of school furniture. Coll Antropology 1997; 21 (2): 397-403.
24. Viel E, Michéle E. Lumbalgias y cervicalgias de la posición sentada. Consejos de ergonomía y ejercicios de fisioterapia. Barcelona: Masson; 2001.