Proyecto “Actividad Física y Salud”

Antonio Fraile Aranda
Profesor Escuela de Educación

INTRODUCCION

La educación para la salud, en la sociedad actual, es uno de los contenidos pedagógicos a desarrollar en la escuela. Así, tanto a través de los programas escolares de Educación Física como en las actividades complementarias de carácter físico-recreativo, se debe fomentar una actividad física saludable. Esta nueva visión integral de los escolares, desarrollada tanto por profesionales sanitarios como por educadores o por la propia familia, debe estar cubierta por las instituciones sanitarias y educativas.

Estas obligaciones socio-culturales vinculadas con la salud deben iniciarse en la etapa escolar, no sólo como un medio preventivo, sino especialmente como un fenómeno educativo, siendo responsabilidad de los educadores en la escuela incorporar esos hábitos corporales vinculados con la salud. Especialmente, cuando formamos parte de un tipo de sociedad en la que, cada vez más, es mayor el tiempo de ocio de la población, y donde el crecimiento de las nuevas tecnologías nos llevan, sin quererlo, a conductas sedentarias.

Si analizamos el comportamiento de los escolares en relación con la actividad física, apreciamos como éstos realizan ejercicios no siempre adecuados a sus características motrices. Siendo frecuente observar, tanto en las clases de Educación Física, como en la práctica físico deportiva extraescolar, que se abusa de tareas que no tienen en cuenta factores como: la edad, las capacidades físicas del alumnado, la dificultad de las propias actividades, el uso de espacios y materiales no adecuados, etc. A pesar de que la mayoría de la sociedad considera que la actividad física representa el medio esencial para educar aspectos como: la higiene, los hábitos saludables, el sentirse bien con su cuerpo y a aceptarse tal como son, el disfrute corporal, etc. No obstante, para conseguir ese tipo de finalidades se precisa de un equipo de educadores cualificados que propongan un tipo de actividades adecuadas a las características de los practicantes.

Frente a una concepción simplista de salud que vinculaba el estado saludable de una persona a la ausencia de enfermedad, nuestra propuesta tiene un carácter más global, partiendo de la creencia que indica que el desarrollo vital del sujeto viene condicionado por un conjunto de factores biológicos, psicológicos, emocionales y sociales, que pueden ser desarrollados gracias a poner en prácticas unas “tareas promotoras de salud”.

Tanto en el ámbito de la educación física y de la actividad físico-deportiva extraescolar apostamos por un modelo educativo, que ayude a los educadores a actuar como investigadores de su práctica. No obstante, revisando los planes de estudio de los centros escolares, destacan de forma prioritaria los saberes académicos, alejados de planteamientos integradores y sistémicos, que no consideran ni respetan la diversidad y autonomía de los escolares. Por tanto, desde esas propuestas de actividad física saludable, también consideramos que se debe favorecer un tipo de educación física dirigida hacia las actitudes que mejoren esos hábitos corporales, eliminando todas aquellas actividades físicas no adecuadas, monótonas, selectivas, competitivas, etc.

Ante este tipo de cuestiones, un grupo de profesores de educación física de educación primaria y secundaria venimos buscando alternativas a los problemas educativos en general y sobre la actividad física saludable en particular. Por tanto, será finalidad de esta propuesta educativa, vinculada a la actividad física saludable, ofrecer material curricular que ofrezca estrategias para mejorar dicha actividad educativa y la propia formación profesional de los docentes que estamos ahí implicados. Así entre los propósitos que nos hemos planteado, desde este material, sigue estando la necesidad de revisar de forma crítica nuestras clases, desde una perspectiva de investigación-acción. Diseñando, experimentado y observando de qué forma nuestros objetivos, contenidos, actividades, metodología, etc., ayudan al desarrollo de una práctica más saludable.

Para comenzar la nueva propuesta curricular relacionada con una actividad física saludable, iniciamos nuestro trabajo revisando los materiales curriculares que la Administración de esta Comunidad Autónoma ha prescrito recientemente en sus documentos oficiales, adecuando los enunciados que allí aparecen a lo que consideramos que debe atender un enfoque de salud para la Educación Secundaria. Desde los que se tendrán en cuenta las diferentes capacidades cognitivas, motrices y afectivo-sociales de este tipo de alumnado. Asimismo, ha sido necesario secuenciar y organizar esos nuevos bloques temáticos, desde unos objetivos y contenidos específicamente diseñados para favorecer una Educación Física saludable.

En dicha propuesta se recoge un material teórico que justifica la importancia de la actividad física desde una perspectiva de salud para el alumnado en los diferentes ciclos educativos; seguida por unos principios educativos básicos dirigidos hacia cómo atender la diversidad de ese alumnado, especialmente a aquellos alumnos y alumnas con algún tipo de discapacidad; atender la presencia de otras materias que puedan complementar esta visión de salud desde una perspectiva interdisciplinar, sin olvidar de aquellos aspectos educativos transversales que también los docentes debemos atender. Igualmente, se pretende que esta propuesta incorpore el desarrollo de las emociones y sentimientos a través de una educación corporal, etc. Por último, hemos de pensar en el tiempo de ocio y de ocupación educativa del tiempo extraescolar, así como todas aquellas propuestas e iniciativas que generen una imagen más globalizada de nuestro cuerpo.

Para concluir, queremos destacar la importante ayuda recibida en los centros escolares en donde fue posible la experimentación de este material y donde los profesores y profesoras del seminario de investigación-acción ejercen como docentes. Asimismo, agradecer la labor de observación y seguimiento de las tareas de varios maestros especialistas de Educación Física que vienen colaborando con nuestro grupo. Como las aportaciones teóricas de un grupo de profesionales de la Enseñanza y de la Medicina que con sus aportaciones teóricas y didácticas han enriquecido nuestras propuestas docentes llevadas a cabo en el aula, y con las que hemos podido avanzar hacia una visión de una Educación Física más saludable.


2. PROPUESTA METODOLÓGICA DEL TRABJO

2.1. DEFINICION DEL PROBLEMA OBJETO DE ESTUDIO

Ya hace años que venimos participando este grupo de profesores en un seminario de formación permanente y que nos plantemos la necesidad de cuestionar de forma crítica qué y cómo enseñamos en nuestras clases de Educación Física, cuando detectando importantes lagunas, muchas de ellas, relacionadas con la ausencia de una actividad física saludable.

No sólo nuestros objetivos y contenidos han estado más preocupados por atender un tipo de práctica vinculada al desfogue que representa salir al patio y liberarse de largas horas de asiento, abusando para ello de un tipo de enseñanza rutinaria, desde una metodología impositiva u directiva que impide un desarrollo corporal saludable. Con unos recursos en cuanto a las instalaciones y materiales que no disponen de las condiciones adecuadas para ese tratamiento saludable; y por último, empleando unos criterios de evaluación basados en pruebas cuantificadas, que acentúan una visión más cercana al rendimiento y a la búsqueda de eficacia que a desarrollar unos hábitos que inviten a una actividad física que genere a medio y largo plazo una mejor salud entre los escolares.

Concretamente, entre los problemas observados en la práctica físico deportiva de la escuela nos encontramos ante lesiones que surgen entre los escolares por un ausente o inadecuado calentamiento, a través de ejercicios no recomendados. En ocasiones, también se abusa en las clases de educación física de trabajos corporales de fuerza, sometiendo al cuerpo a sobrecargas con pesos superiores a sus capacidades. Igualmente, el uso de juegos con un exceso de competitividad propicia comportamientos físico-motrices que exigen un tipo de esfuerzo que no todos los alumnos están capacitados para resistir. Así, como la falta de una atención más individualizada según las capacidades potenciales de cada uno de los escolares, no teniendo en cuenta: la edad, los conocimientos y experiencias previas, la dificultad de cada una de las actividades, los deseos y demandas del alumno que llega a actuar por encima de sus capacidades a cambio de una nota o reconocimiento social, etc...

Igualmente, desde las clases de Educación Física es necesario plantearse un seguimiento riguroso de las actividades físicas, con objeto de informar a los técnicos deportivos de las actividades complementarias, para que eliminen los ejercicios perjudiciales e inadecuados para las posibilidades motrices de los alumnos, evitando tareas basadas en: estiramientos forzados, rebotes, sobrecargas musculares, ejercicios de resistencia con intensidades por encima de sus posibilidades, así como todas aquellas actividades que tienen como objetivo principal el rendimiento motor, por encima de una educación para la salud, aspectos habitualmente incompatibles. (Peiró y Devís, 1992)

Por ello, ante estos problemas observados, nos planteamos las siguientes alternativas:
• Analizar la situación y el tratamiento que se dispensa a la Educación Física en Primaria, desde un punto de vista de salud; a partir de observar y valorar nuestras propuestas y las prácticas de los escolares.
• Revisar los objetivos de Educación Física en Primaria, que vienen recogidos en los documentos oficiales, para escoger aquellos que favorezcan una actividad saludable.
• Elaborar una propuesta curricular de Educación Física que ayude a evitar y resolver los problemas de salud corporal.
• Establecer unos criterios metodológicos menos directivos, para desarrollar una actividad física vinculada con la salud.
• Experimentar y evaluar un material curricular en los centros escolares de Primaria.
• Evaluar todo el proceso docente, desde la Investigación acción, con el apoyo de un grupo de alumnos y profesores.

2.2. DESARROLLO METODOLÓGICO DEL TRABAJO

Entre las propuestas y estrategias empleadas por los profesores del seminario destacaremos aquellas que nos han servido para: compartir de forma colaborativa con todos los docentes que participamos en el grupo de trabajo, diseñar nuevas propuestas a experimentar en nuestros respectivos centros, mejorar los hábitos saludables entre el alumnado de nuestras escuelas, analizar las instalaciones y materiales de esos centros escolares, transferir a otros profesores la experiencia realizada, etc.

Entre las tareas que se han ido realizando desde el seminario, destacan las siguientes:
• Diseñar las sesiones de Educación Física experimentadas en los centros escolares.
• Observar la puesta en práctica de dichas sesiones.
• Elaborar informes críticos sobre la puesta en práctica de las sesiones.
• Contrastar y triangular los datos observados entre los profesores del seminario.
• Redactar el informe que acompaña a las sesiones experimentadas.
• Participar en la evaluación final de la experiencia realizada.
• Etc...

El modelo de Investigación acción utilizado atendió a las siguientes tareas: revisión, diagnóstico, planificación, puesta en acción y control de los efectos producidos, en relación a la búsqueda de una actividad física más saludable, que a su vez sirvió para promover el desarrollo profesional del equipo docente, favorecido por el trabajo de discusión y reflexión del seminario (Fraile, 1995). Este trabajo, se distribuyó en las siguientes fases:

1º FASE: Revisión del material teórico y diseño de los materiales curriculares. Utilizando diferentes fuentes bibliográficas relacionadas con la actividad física y salud en la escuela, primero se diagnosticaron los problemas vinculados con una actividad física saludable y luego se diseñaron las primeras las sesiones que cada uno de los profesores experimentó en sus clases en Educación Física en Primaria. Para ello, se tuvieron en cuenta los diferentes contextos de los centros y de las aulas.

2º FASE: Puesta en práctica y evaluación de la propuesta. A la vez que se ponían en práctica, cada uno de los docentes ayudados por los observadores externos, se encargaban de analizar y revisar lo que sucedía en dicha práctica. Asimismo, a partir de esa información, se realizaron los ajustes oportunos para ada una de las propuestas. A la vez, en las reuniones del seminario, se compartían entre los profesores dichas experiencias y triangulaban los datos recogidos sobre: los objetivos, los contenidos, las actividades, la metodología, los criterios de valoración. Para facilitar el seguimiento de ese proceso docente, los profesores del Seminario se apoyaban en la observación participante y en sus cuadernos de campo, cuya información era contrasta con el resto de docentes. Al finalizar la experimentación, revisamos el material apoyándonos en diferentes proceso de credibilidad y validación.

3º. FASE: Redacción del informe final. Teniendo en cuenta que todo trabajo no finaliza hasta que no es difundido a otros profesores, se destinó la última parte del trabajo a redactar el documento final, en el que aparecen no sólo los aspectos del programa ya mencionados (objetivos, contenidos, metodología del proceso,...), sino su posterior aplicación (los correspondientes informes de evaluación, en los que se incorporan los puntos de vista de los observadores externos).

3.- PROPUESTA CURRICULAR DE EDUCACIÓN FÍSICA Y SALUD

Para concretar los objetivos a conseguir relacionados con una actividad física saludable, los profesores del seminario revisamos las propuestas curriculares que el MEC prescribe en sus documentos oficiales, y a partir de ellos proponer aquellos que considerábamos adecuados para la Educación Primaria.

3.1.- OBJETIVOS DEL PROGRAMA DE ACCIÓN:

Objetivos de la actividad física y salud en el area de Educación Física en Secundaria.
A continuación recogemos los objetivos de salud que hemos ido seleccionado en cada una de las sesiones, situándolas en cada una de las sesiones que hemos llevado a cabo en la práctica y su vinculación con los objetivos generales del área de Educación Física en Educación Secundaria.


1 Conocer y valorar los efectos beneficiosos, riesgos y contraindicaciones que la actividad física tiene para la salud individual y colectiva, para su desarrollo personal y calidad de vida, mediante la práctica habitual y sistemática de actividades físicas.

• Conocer y valorar los efectos de un ejercicio físico saludable.
• Conocer y valorar las influencias positivas y negativas que para su salud pueden tener diversos factores presentes en la vida cotidiana.
• Tomar conciencia de las consecuencias que pueden acarrear a nivel corporal la falta de una actividad física saludable.
• Concienciar a los alumnos de que un mal estado físico pueden deberse a una actividad física excesiva o mal ejecutada durante un largo periodo de tiempo.
• Analizar las consecuencias positivas y/o negativas que para la salud pueden darse a causa de los hábitos cotidianos de ejercicio físico, alimentación, higiene, planteamiento ante las dificultades, etc.
• Disfrutar del propio cuerpo, respetándolo, apreciando sus posibilidades y valorando su cuidado como fuente de satisfacción y salud.
• Reflexionar sobre los hábitos cotidianos de higiene, alimentación y otros, buscando su mejora y , por tanto, la mejora de sus condiciones de salud.
• Conocer, comprender y asumir los cambios físicos de su cuerpo
• Disfrutar de la actividad física

2 Diseñar y realizar tareas dirigidas a la mejora de la condición física, mediante un tratamiento diferenciado de las distintas capacidades implicadas.

• Realizar diferentes actividades adaptadas a los diversos niveles de eficacia motriz.
• Organizarse en grupos de trabajo adaptados a la condición física de cada uno.
• Compartir sus sensaciones y manifestaciones físicas al finalizar una prueba de resistencia.
• Llevar a cabo un ritmo de carrera adecuado a sus características que le permita convertir sus sensaciones negativas en positivas y que refuerce su autoestima.
• Establecer grupos de trabajo con independencia de la condición física de cada individuo.

3 Planificar actividades que le permitan satisfacer sus necesidades, previa valoración del estado de sus capacidades físicas y habilidades específicas.

• Planificar actividades que les permita satisfacer las futuras necesidades que se puedan encontrar en su vida.
• Reconocer el grado de implicación de las capacidades físicas y de las habilidades motrices en una determinada actividad para poder planificar su calentamiento y entrenamiento.
• Conocer las bases del entrenamiento de las capacidades físicas básicas.

4 Analizar críticamente los modelos corporales y de salud, así como las manifestaciones físico-deportivas como fenómenos socioculturales, e instaurar hábitos saludables.

• Cuestionarse los modelos físicos actuales
• Reconocer y analizar estereotipos injustos, desigualdades en oportunidades, etc. que, desde la práctica de actividades físicas, estén fomentando la discriminación de un sexo con respecto al otro.
• Comprometerse con una vida más sana.
• Buscar nuevas respuestas positivas ante esas discriminaciones que ayuden a compensar y mejorar las desigualdades.
• Comparar sus hábitos cotidianos con los que mantenían sus padres a la misma edad y analizar en qué aspectos se ha mejorado y en qué otros no. Respondiendo de forma positiva a los hábitos nocivos de salud.

5 Incrementar las posibilidades motrices mediante el acondicionamiento y mejora de las capacidades físicas y el perfeccionamiento de las funciones de ajuste, dominio y control corporal, y desarrollar actitudes de autoexigencia y superación.

• Desarrollar sus posibilidades motrices mediante el acondicionamiento físico de su cuerpo y a través de una práctica autónoma.
• Reflexionar sobre el camino recorrido desde su infancia respecto a su evolución y desarrollo corporal..
• Realizar actividades corporales que representen una mejora de sus funciones de ajuste, dominio y control postural.

6 Conocer y practicar modalidades deportivas individuales, colectivas y de adversario, mediante la aplicación de los fundamentos reglamentarios, técnicos y tácticos en situaciones de juego.

• Conocer diferentes prácticas de iniciación deportiva basadas en la (coordinación óculo-manual y óculo-pédica)
• Realizar lanzamientos y recepciones de diferentes tipos de móviles.
• Experimentar lanzamientos, golpeos y controles con distintas zonas corporales.

7 Participar, con independencia del nivel de habilidad alcanzado, en juegos y deportes (convencionales, recreativos y populares), colaborar en su organización y desarrollo, valorando los aspectos de relación que fomentan, y mostrar actitudes de tolerancia y deportividad por encima de la búsqueda desmedida del rendimiento.

• Participar en diversas actividades de iniciación deportiva, desarrollando los diferentes tipos de coordinación general y específica.
• Asumir diversas tareas en relación a las normas del juego, para su participación independientemente de su capacidad física.
• Organizarse en grupos adaptados a la condición física de cada uno
• Realizar diferentes actividades adaptadas a los diversos niveles de eficacia de cada uno.

8 Diseñar, valorar y realizar actividades físicas en el medio natural que tengan bajo impacto ambiental, y contribuir a su conservación y mejora.

• Desarrollar la imaginación para utilizar materiales convencionales, en cualquier espacio, con un fin meramente lúdico.
• Descubrir alternativas de ocio saludable.
• Conocer y experimentar las posibilidades educativas del desplazamiento por el medio natural.
• Experimentar y valorar las posibilidades motrices, sociales, emocionales y cognitivos de las salidas al medio natural.
• Conocer y utilizar los materiales básicos para una actividad educativa a través del senderismo.
• Conocer y valorar el espacio natural circundante a partir de interpretar el paisaje.
• Participar en actividades físicas saludables desarrolladas en el medio natural. Aprender a llevar correctamente la mochila.

9 Realizar actividades deportivas y recreativas con un nivel de autonomía aceptable en su desarrollo práctico.

• Adquirir hábitos de práctica de actividad física permanente
• Conocer los efectos positivos y los riesgos de la práctica de actividad física, a diferentes niveles de exigencia
• Realizar calentamientos específicos de forma autónoma.
• Ser capaces de reconocer sus sensaciones y manifestaciones físicas al finalizar una actividad física: Resistencia.
• Planificar y poner en práctica de forma autónoma sus propio entrenamiento.
• Descubrir e interiorizar un ritmo de carrera adecuado sus características que convierta sus sensaciones negativas en positivas y refuerce su autoestima
• Que a partir de su experiencia comprendan, acepten y respeten a los demás compañeros.

10 Conocer y aplicar técnicas básicas de respiración y relajación como medio para lograr el bienestar, reducir desequilibrios y aliviar tensiones producidas en la vida cotidiana y/o en la práctica físico-deportiva.

• Sentir e interiorizar la respiración y el ritmo cardiaco propios tanto en reposo como en actividades motrices de diferente intensidad.
• Experimentar la respiración diafragmática y descubrir sus beneficios para la actividad física y para el rendimiento en los estudios.
• Aprender a relajarse a partir de diferentes posturas corporales.
• Evitar la práctica competitiva, sustituyéndola por una práctica cooperativa.

11 Valorar y utilizar el cuerpo y el movimiento como medio de expresión y comunicación.

• Conocer y desarrollar actividades rítmicas y expresivas.
• Experimentar diferentes emociones y sentimientos a partir del cuerpo.
• Valorar la importancia de la expresión corporal
• Respetar a los compañeros.
• Participar, disfrutar, relacionarse y colaborar con los compañeros, valorando la experiencia corporal desde el punto de vista emocional y educativo.
• Valorar a cada persona por el hecho de serlo, independientemente de sus características personales o sociales; concretándolo, desde las clases de Educación Física, en una oferta de actividades que acojan todas las singularidades personales, sin excluir a nadie.

12 Identificar, valorar y utilizar aquellas actividades físico-deportivas tradicionales arraigadas en el entorno más próximo, como medio de reconocimiento de los valores culturales que le vinculan a su Comunidad.

• Conocer juegos y actividades físico-motrices de diferentes zonas geográficas, dentro de nuestra Comunidad.
• Valorar la importancia de compartir juegos y actividades físicas entre sujetos de diferentes zonas geográficas, con tradiciones y valores culturales diversos.

3.2.- CONTENIDOS A ENSEÑAR

Los contenidos como medios para lograr los objetivos, constituyen el corpus científico del área y el eje sobre el que se articula el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los contenidos representan lo que se enseña y lo que deben alcanzar los alumnos para progresar en las direcciones que marcan los fines de la educación en la etapa de escolarización; siendo preciso, estimular los comportamientos, adquirir valores, actitudes y habilidades de pensamiento (Gimeno Sacristán, 1988).
En Educación Física, la selección de los contenidos depende de las fuerzas dominantes en cada momento y de los valores que históricamente se han ido perfilando para ser enseñados. Los argumentos para seleccionar los contenidos en esta área han podido ser:

- La relatividad histórica, ya que en cada momento y lugar se ha entendido de forma distinta qué resulta valioso para ser transmitido. En la actividad corporal la valoración reciente del cuidado del cuerpo viene reflejado por diversas tendencias y cambios sociales que han influido en los contenidos a transmitir en la escuela.
- La selección de contenidos del curriculum favorece a unos más que a otros. El conocimiento filtrado en el currículo tiene muy distinto valor para el alumnado según su procedencia social y según sus posibilidades de permanecer en el sistema educativo, según que nos aporta el contexto y entorno social, y desde diferentes experiencias motrices previas de cada alumno.
- No todos los contenidos tienen el mismo poder decisorio. El procedimiento de seleccionar los contenidos es un proceso político que socialmente no es indiferente, ya que se ponen de manifiesto desiguales cotas de poder en la toma de decisiones. Las realidades culturales determinan diferentes tratamientos de la educación corporal.

No obstante, en la realidad los profesores de Educación Física al diseñar sus programaciones siguen fielmente las propuestas curriculares definidas por la administración, dejando en un segundo plano su conocimiento inmediato, así como las aportaciones de los alumnos. Desde este criterio, los contenidos se organizan especialmente a partir de procedimientos en nuestra área, siendo escasa la presencia de los contenidos actitudinales y conceptuales.

Para cubrir esas carencias, en nuestra propuesta referida a una actividad física saludable hemos señalado diferentes criterios para diseñar dichos contenidos:
- Se vinculan con los objetivos previamente definidos para cada una de los ciclos en que se estructura dicha propuesta.
- Se relacionan con las temáticas definidas en cada uno de esos ciclos.
- Se abordan los ámbitos conceptuales, procedimentales y actitudinales.

Los contenidos para nosotros deben partir de la importancia que se debe dar a una buena educación del cuerpo. Algunos ejemplos son los siguientes:
- Conocimiento y valoración de los efectos de un ejercicio físico saludable.
- Concienciar a los alumnos evitar una actividad física excesiva o mal ejecutada.
- Disfrutar del propio cuerpo, respetándolo, apreciando sus posibilidades y valorando su cuidado como fuente de satisfacción y salud.
- Conocimiento de las bases del entrenamiento de las capacidades físicas básicas.
- Comprometerse con una vida sana.
- Realización de actividades corporales que representen una mejora de sus funciones de ajuste, dominio y control postural.
- Participación en actividades físicas saludables desarrolladas en el medio natural.
- Realización de diferentes actividades adaptadas a los diversos niveles de eficacia de cada uno.
- Etc.

3.3.- ESTRATEGIAS METODOLOGICAS

Una de las cuestiones que se aprecian en las clases tradicionales de Educación Física es falta de participación activa de los alumnos/as en tareas relacionadas con el diseño curricular, ya que se les considera como no capacitados para ello. Tradicionalmente se les convierte sujetos pasivos, ignorando sus voces e impidiendo colaborar con la actuación de los docentes.

Como alternativa a esa ausencia de protagonismo de los alumnos, para el desarrollo de innovaciones y procesos de reforma educativa, debemos posibilitar una participación colaborativa entre profesores y alumnado, especialmente cuando se quiere que nuestra propuesta siga los principios constructivistas. Es decir, buscar la modificación y reestructuración del conocimiento que ya poseen los alumnos, partiendo de sus experiencias personales, a las que se añaden otras propuestas del profesor, interacciones con otros compañeros, así como revisión de sus vivencias en otro tipo de actividades de carácter extraescolar, etc. Concretamente en esta propuesta didáctica, los criterios y estrategias empleados para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje constructivista, se concretará en los siguientes principios educativos:

a)Considerar los conocimientos previos de los estudiantes. La adquisición de la cultura académica debe ser un proceso de reconstrucción, desde el conocimiento inicial de los alumnos, de sus concepciones, inquietudes, propósitos y actitudes. Para ello, debemos implicarles en un proceso abierto de intercambio y negociación de significados haciendo que los nuevos contenidos provoquen la activación de sus esquemas de pensamiento y acción.
Tener en cuenta que todos los escolares poseen unos conocimientos básicos adquiridos en su formación o experiencias previas, debemos revisar cual es esa experiencia que les aporta su medio cultural. Aunque nuestro programa también debe cuestionar y problematizar esos conocimientos: provocando y facilitando la reconstrucción de ese “conocimiento vulgar”, referido a la actividad física saludable.
Los alumnos por tanto deben construir representaciones del saber como medio de interpretar la experiencia, para que su conocimiento les sirva como apoyo para seguir aprendiendo. Y los resultados de su aprendizaje no sólo dependen de esa experiencia y de los conocimientos previos, sino de sus concepciones y motivaciones.

b)Favorecer la construcción de aprendizajes significativos. Una vez que los alumnos revisan sus creencias y conocimientos previos sobre cada contenido objeto de estudio, debemos ayudarles a definirlos con su propio lenguaje, empleando ejemplos extraídos desde sus vivencias prácticas. Al enlazar los nuevos mensajes con sus conocimientos previos, acercamos la actividad docente a sus intereses.
Este proceso resulta más sencillo, cuando ofrecemos a los alumnos en sus clases prácticas que le son significativas. La resolución de problemas de forma colaborativa, les exige reflexionar y buscar soluciones a los problemas o preguntas planteadas. Debiendo recoger este proceso en sus cuadernos de campo, siendo tan importante señalar el conocimiento declarativo (qué es lo que han aprendido); como el conocimiento procesual (cómo se ha llegado a aprender); distinguiendo los avances personales, de los obtenidos por el trabajo de grupo.

c)Estimular el aprendizaje autónomo de aprender a aprender a partir de un trabajo grupal. Se busca mayor autonomía del alumnado, reduciendo las explicaciones magistrales del profesor e incrementando el trabajo en grupo estimulando la construcción e intercambio de su aprendizaje. Para ello, se utilizarán estrategias que faciliten “aprender a aprender”, dirigidas a la comprensión del conocimiento. Se promoverán actividades que les ayuden a una actuación más autónoma, comprendiendo lo que hacen y por qué lo hacen, tomando conciencia del proceso. Igualmente, debemos ayudarles a dar sentido a ese aprendizaje, cediéndoles un mayor protagonismo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, favoreciendo procesos de negociación, haciéndoles intervenir en la selección de los materiales didácticos, como parte de un proceso emancipador.

d)Ayudarles a modificar los esquemas de conocimiento. Facilitar entre los alumnos el aprendizaje, a través de revisar e interpretar activamente sus percepciones y experiencias; considerando que lo verdaderamente importante de este proceso no es tanto el contenido a aprender, sino las tareas que le ayudan a construir un conocimiento cada vez más complejo, a partir de preguntas guía y actividades que les ayudan a organizar las estructuras mentales. Esas actividades deben poseer una dificultad cada vez mayor, partiendo de tareas novedosas pero comprensivas, que representen un avance significativo en sus esquemas de conocimiento.
El aula debe ser un espacio de comprensión, a partir de un proceso abierto de diálogo y comunicación entre todos; valorando sus conocimientos, creencias, vivencias, concepciones básicas, intereses, preocupaciones y deseos, etc.; e implicándoles en un proceso que les permita expresar de forma abierta su visión de la realidad. La función del profesor, como facilitador, será: crear las condiciones de comunicación e intercambio para que los alumnos expliciten su opinión de manera crítica, empleando un lenguaje comprensible, a través de los intercambios verbales, enriqueciendo el debate que permita avanzar en el conocimiento y en la acción.

e)Promover el diálogo y el trabajo colaborativo donde se mejore la interacción y comunicación entre profesor y alumnado. Uno de los medios para favorecer el conocimiento es potenciar un diálogo igualitario entre profesor y alumnado, según Flecha (1998), hacer que ambos agentes compartan sus argumentos. En este diálogo igualitario aprenden ambos, ya que todos construyen sus propias interpretaciones, de acuerdo a los argumentos aportados. Para hacer efectivo este proceso de diálogo entre iguales, como clave del trabajo colaborativo, se deben elaborar actividades y materiales de apoyo que les ayude a interactuar.
También debemos habituar a los alumnos a compartir y expresar opiniones divergentes, recogiendo diferentes formas de interpretar la realidad. Para ello, el aula se debe convertir en un espacio, donde el aprendizaje se desarrolla a través de la comunicación, desde una negociación abierta y permanente, que tenga en cuenta las aportaciones de los alumnos y del profesor según sus posibilidades.
Los profesores serán facilitadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje, evitando el autoritarismo y la relación jerárquica hacia los alumnos, fomentando la negociación del programa a través de un contrato entre iguales y favoreciendo la discusión grupal.


3.4- LA EVALUACIÓN DEL TRABAJO.- Los criterios de evaluación tienen que ver con los tipos y grados de aprendizaje que se espera alcanzar a partir de los objetivos definidos previamente. Los criterios de evaluación ayudan a diagnosticar los aprendizajes, siendo conveniente diseñar mecanismos correctores y fijar indicadores del desarrollo de los aprendizajes de los alumnos, según el contexto, sus características y sus posibilidades.

Desde una perspectiva técnica, la evaluación se entiende como la verificación y control del proceso educativo, como función de control, como regulación de la autoridad, valorando los aprendizajes a alcanzar. Como alternativa a ese modelo tradicional, se entiende la evaluación como una actividad procesual, centrada en la observación del alumnado, valiéndonos de diferentes instrumentos para obtener un mayor rigor y validez de los resultados.

Según el MEC (1992), los profesores debemos evaluar tanto los aprendizajes de los alumnos como los procesos de enseñanza y nuestra propia práctica docente en relación con el logro de los objetivos educativos del currículo. Igualmente, evaluaremos el cumplimiento de la programación docente y el desarrollo del currículo en relación con su adecuación a las necesidades educativas del centro y a las características específicas del alumnado.

Por tanto, la evaluación debe cumplir las siguientes premisas:
- Debe ser inseparable de la práctica.
- Serán las capacidades y no las conductas las que deben ser objeto de evaluación.
- Se deben seguir un proceso de evaluación formativa, procesual e iluminativa, a partir de los conocimientos previos de los alumnos.
- No se debe separar la evaluación final del proceso de enseñanza aprendizaje.
- Debe tener un carácter individualizado y criterial, como oposición al proceso evaluativo estandarizado relativo a la comparación entre alumnos.
- La finalidad de la evaluación no debe ser clasificar a los alumnos, sino orientar al alumno y guiarlo en el proceso de enseñanza aprendizaje. (MEC,1989).

Nuestra propuesta de evaluación parte de la comunicación como base de valoración de los procesos educativos, evitando que los alumnos reproduzcan mecánicamente el conocimiento transmitido por el profesor; debiendo animarles a emitir sus propios juicios y opiniones. Con el tiempo, iremos introduciendo la autoevaluación, diseñando instrumentos que nos ayuden a sul seguimiento y evolución.

La evaluación como un proceso que influye en nuestra actividad académica, debe recoger y analizar los datos de forma sistematizada así como formular juicios de valor sobre la actuación y aprendizaje de los estudiantes, desde criterios previamente establecidos. Se trata de obtener información útil para la toma de decisiones, teniendo en cuenta que debe desarrollarse desde distintos instrumentos. Ninguna de las herramientas que habitualmente empleamos en la evaluación reúnen las condiciones óptimas, es preciso triangular con diversas técnicas e instrumentos, para que la información tenga más rigor (Pérez Gómez, 1988).

Para favorecer una interacción entre los diferentes componentes del programa, la evaluación debe atender a los objetivos, contenidos, metodología y recursos antes mencionados. Así nos detendremos en cómo evolucionan sus conocimientos, atendiendo su capacidad de reflexión crítica, su participación colaborativa en clase, la creatividad y la toma de iniciativas en clase, etc.

Para finalizar, los juicios y valoraciones personales serán recogidos mediante procedimientos cualitativos en los diarios de campo, que nos permitan avanzar y profundizar en el carácter formativo de la evaluación de los alumnos e incidir más directamente en la reflexión sobre la propia práctica.

4.- CONCLUSIONES.

Para finalizar, recogemos algunas de las conclusiones que surgieron de la observación realizada por el grupo de colaboradores que actuaron en la recogida de información, y que posteriormente fueron contrastadas con los profesores del seminario.
- Es preciso dotar a los escolares de unos conocimientos básicos relacionados con la educación física saludable, que les ayude a desarrollar una actividad física más adecuada a sus necesidades y capacidades.
- Debemos alternar el conocimiento práctico y vivenciado con la reflexión y comprensión de las tareas realizadas, ayudándose de los cuadernos de campo para escribir sobre ello.
- Los recursos materiales y el espacio representan un importante condicionante para posibilitar una educación física saludable, ya que el medio puede modificar nuestras propuestas.
- Las propuestas abiertas pueden repercutir negativamente en los objetivos del programa saludable, ya que el ensayo-error puede conducir a los alumnos a situaciones de ciertos riesgos perjudiciales para la salud.
- Debemos posibilitar que los contenidos relativos a una educación física saludable puedan ser compartidos con otros docentes y áreas de conocimientos, procurando un tratamiento interdisciplinar.