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Proyecto
“Actividad Física y Salud”
Antonio Fraile Aranda
Profesor Escuela de Educación
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INTRODUCCION
La educación para la salud, en la sociedad actual, es uno de los
contenidos pedagógicos a desarrollar en la escuela. Así,
tanto a través de los programas escolares de Educación Física
como en las actividades complementarias de carácter físico-recreativo,
se debe fomentar una actividad física saludable. Esta nueva visión
integral de los escolares, desarrollada tanto por profesionales sanitarios
como por educadores o por la propia familia, debe estar cubierta por las
instituciones sanitarias y educativas.
Estas obligaciones
socio-culturales vinculadas con la salud deben iniciarse en la etapa escolar,
no sólo como un medio preventivo, sino especialmente como un fenómeno
educativo, siendo responsabilidad de los educadores en la escuela incorporar
esos hábitos corporales vinculados con la salud. Especialmente,
cuando formamos parte de un tipo de sociedad en la que, cada vez más,
es mayor el tiempo de ocio de la población, y donde el crecimiento
de las nuevas tecnologías nos llevan, sin quererlo, a conductas
sedentarias.
Si analizamos
el comportamiento de los escolares en relación con la actividad
física, apreciamos como éstos realizan ejercicios no siempre
adecuados a sus características motrices. Siendo frecuente observar,
tanto en las clases de Educación Física, como en la práctica
físico deportiva extraescolar, que se abusa de tareas que no tienen
en cuenta factores como: la edad, las capacidades físicas del alumnado,
la dificultad de las propias actividades, el uso de espacios y materiales
no adecuados, etc. A pesar de que la mayoría de la sociedad considera
que la actividad física representa el medio esencial para educar
aspectos como: la higiene, los hábitos saludables, el sentirse
bien con su cuerpo y a aceptarse tal como son, el disfrute corporal, etc.
No obstante, para conseguir ese tipo de finalidades se precisa de un equipo
de educadores cualificados que propongan un tipo de actividades adecuadas
a las características de los practicantes.
Frente a una concepción
simplista de salud que vinculaba el estado saludable de una persona a
la ausencia de enfermedad, nuestra propuesta tiene un carácter
más global, partiendo de la creencia que indica que el desarrollo
vital del sujeto viene condicionado por un conjunto de factores biológicos,
psicológicos, emocionales y sociales, que pueden ser desarrollados
gracias a poner en prácticas unas “tareas promotoras de salud”.
Tanto en el ámbito de la educación física y de la
actividad físico-deportiva extraescolar apostamos por un modelo
educativo, que ayude a los educadores a actuar como investigadores de
su práctica. No obstante, revisando los planes de estudio de los
centros escolares, destacan de forma prioritaria los saberes académicos,
alejados de planteamientos integradores y sistémicos, que no consideran
ni respetan la diversidad y autonomía de los escolares. Por tanto,
desde esas propuestas de actividad física saludable, también
consideramos que se debe favorecer un tipo de educación física
dirigida hacia las actitudes que mejoren esos hábitos corporales,
eliminando todas aquellas actividades físicas no adecuadas, monótonas,
selectivas, competitivas, etc.
Ante este tipo de cuestiones, un grupo de profesores de educación
física de educación primaria y secundaria venimos buscando
alternativas a los problemas educativos en general y sobre la actividad
física saludable en particular. Por tanto, será finalidad
de esta propuesta educativa, vinculada a la actividad física saludable,
ofrecer material curricular que ofrezca estrategias para mejorar dicha
actividad educativa y la propia formación profesional de los docentes
que estamos ahí implicados. Así entre los propósitos
que nos hemos planteado, desde este material, sigue estando la necesidad
de revisar de forma crítica nuestras clases, desde una perspectiva
de investigación-acción. Diseñando, experimentado
y observando de qué forma nuestros objetivos, contenidos, actividades,
metodología, etc., ayudan al desarrollo de una práctica
más saludable.
Para comenzar
la nueva propuesta curricular relacionada con una actividad física
saludable, iniciamos nuestro trabajo revisando los materiales curriculares
que la Administración de esta Comunidad Autónoma ha prescrito
recientemente en sus documentos oficiales, adecuando los enunciados que
allí aparecen a lo que consideramos que debe atender un enfoque
de salud para la Educación Secundaria. Desde los que se tendrán
en cuenta las diferentes capacidades cognitivas, motrices y afectivo-sociales
de este tipo de alumnado. Asimismo, ha sido necesario secuenciar y organizar
esos nuevos bloques temáticos, desde unos objetivos y contenidos
específicamente diseñados para favorecer una Educación
Física saludable.
En dicha propuesta
se recoge un material teórico que justifica la importancia de la
actividad física desde una perspectiva de salud para el alumnado
en los diferentes ciclos educativos; seguida por unos principios educativos
básicos dirigidos hacia cómo atender la diversidad de ese
alumnado, especialmente a aquellos alumnos y alumnas con algún
tipo de discapacidad; atender la presencia de otras materias que puedan
complementar esta visión de salud desde una perspectiva interdisciplinar,
sin olvidar de aquellos aspectos educativos transversales que también
los docentes debemos atender. Igualmente, se pretende que esta propuesta
incorpore el desarrollo de las emociones y sentimientos a través
de una educación corporal, etc. Por último, hemos de pensar
en el tiempo de ocio y de ocupación educativa del tiempo extraescolar,
así como todas aquellas propuestas e iniciativas que generen una
imagen más globalizada de nuestro cuerpo.
Para concluir,
queremos destacar la importante ayuda recibida en los centros escolares
en donde fue posible la experimentación de este material y donde
los profesores y profesoras del seminario de investigación-acción
ejercen como docentes. Asimismo, agradecer la labor de observación
y seguimiento de las tareas de varios maestros especialistas de Educación
Física que vienen colaborando con nuestro grupo. Como las aportaciones
teóricas de un grupo de profesionales de la Enseñanza y
de la Medicina que con sus aportaciones teóricas y didácticas
han enriquecido nuestras propuestas docentes llevadas a cabo en el aula,
y con las que hemos podido avanzar hacia una visión de una Educación
Física más saludable.
2. PROPUESTA METODOLÓGICA DEL TRABJO
2.1. DEFINICION
DEL PROBLEMA OBJETO DE ESTUDIO
Ya hace años
que venimos participando este grupo de profesores en un seminario de formación
permanente y que nos plantemos la necesidad de cuestionar de forma crítica
qué y cómo enseñamos en nuestras clases de Educación
Física, cuando detectando importantes lagunas, muchas de ellas,
relacionadas con la ausencia de una actividad física saludable.
No sólo
nuestros objetivos y contenidos han estado más preocupados por
atender un tipo de práctica vinculada al desfogue que representa
salir al patio y liberarse de largas horas de asiento, abusando para ello
de un tipo de enseñanza rutinaria, desde una metodología
impositiva u directiva que impide un desarrollo corporal saludable. Con
unos recursos en cuanto a las instalaciones y materiales que no disponen
de las condiciones adecuadas para ese tratamiento saludable; y por último,
empleando unos criterios de evaluación basados en pruebas cuantificadas,
que acentúan una visión más cercana al rendimiento
y a la búsqueda de eficacia que a desarrollar unos hábitos
que inviten a una actividad física que genere a medio y largo plazo
una mejor salud entre los escolares.
Concretamente,
entre los problemas observados en la práctica físico deportiva
de la escuela nos encontramos ante lesiones que surgen entre los escolares
por un ausente o inadecuado calentamiento, a través de ejercicios
no recomendados. En ocasiones, también se abusa en las clases de
educación física de trabajos corporales de fuerza, sometiendo
al cuerpo a sobrecargas con pesos superiores a sus capacidades. Igualmente,
el uso de juegos con un exceso de competitividad propicia comportamientos
físico-motrices que exigen un tipo de esfuerzo que no todos los
alumnos están capacitados para resistir. Así, como la falta
de una atención más individualizada según las capacidades
potenciales de cada uno de los escolares, no teniendo en cuenta: la edad,
los conocimientos y experiencias previas, la dificultad de cada una de
las actividades, los deseos y demandas del alumno que llega a actuar por
encima de sus capacidades a cambio de una nota o reconocimiento social,
etc...
Igualmente, desde las clases de Educación Física es necesario
plantearse un seguimiento riguroso de las actividades físicas,
con objeto de informar a los técnicos deportivos de las actividades
complementarias, para que eliminen los ejercicios perjudiciales e inadecuados
para las posibilidades motrices de los alumnos, evitando tareas basadas
en: estiramientos forzados, rebotes, sobrecargas musculares, ejercicios
de resistencia con intensidades por encima de sus posibilidades, así
como todas aquellas actividades que tienen como objetivo principal el
rendimiento motor, por encima de una educación para la salud, aspectos
habitualmente incompatibles. (Peiró y Devís, 1992)
Por ello, ante
estos problemas observados, nos planteamos las siguientes alternativas:
• Analizar la situación y el tratamiento que se dispensa
a la Educación Física en Primaria, desde un punto de vista
de salud; a partir de observar y valorar nuestras propuestas y las prácticas
de los escolares.
• Revisar los objetivos de Educación Física en Primaria,
que vienen recogidos en los documentos oficiales, para escoger aquellos
que favorezcan una actividad saludable.
• Elaborar una propuesta curricular de Educación Física
que ayude a evitar y resolver los problemas de salud corporal.
• Establecer unos criterios metodológicos menos directivos,
para desarrollar una actividad física vinculada con la salud.
• Experimentar y evaluar un material curricular en los centros escolares
de Primaria.
• Evaluar todo el proceso docente, desde la Investigación
acción, con el apoyo de un grupo de alumnos y profesores.
2.2. DESARROLLO METODOLÓGICO DEL TRABAJO
Entre las propuestas
y estrategias empleadas por los profesores del seminario destacaremos
aquellas que nos han servido para: compartir de forma colaborativa con
todos los docentes que participamos en el grupo de trabajo, diseñar
nuevas propuestas a experimentar en nuestros respectivos centros, mejorar
los hábitos saludables entre el alumnado de nuestras escuelas,
analizar las instalaciones y materiales de esos centros escolares, transferir
a otros profesores la experiencia realizada, etc.
Entre las tareas
que se han ido realizando desde el seminario, destacan las siguientes:
• Diseñar las sesiones de Educación Física
experimentadas en los centros escolares.
• Observar la puesta en práctica de dichas sesiones.
• Elaborar informes críticos sobre la puesta en práctica
de las sesiones.
• Contrastar y triangular los datos observados entre los profesores
del seminario.
• Redactar el informe que acompaña a las sesiones experimentadas.
• Participar en la evaluación final de la experiencia realizada.
• Etc...
El modelo de Investigación acción utilizado atendió
a las siguientes tareas: revisión, diagnóstico, planificación,
puesta en acción y control de los efectos producidos, en relación
a la búsqueda de una actividad física más saludable,
que a su vez sirvió para promover el desarrollo profesional del
equipo docente, favorecido por el trabajo de discusión y reflexión
del seminario (Fraile, 1995). Este trabajo, se distribuyó en las
siguientes fases:
1º FASE:
Revisión del material teórico y diseño de los materiales
curriculares. Utilizando diferentes
fuentes bibliográficas relacionadas con la actividad física
y salud en la escuela, primero se diagnosticaron los problemas vinculados
con una actividad física saludable y luego se diseñaron
las primeras las sesiones que cada uno de los profesores experimentó
en sus clases en Educación Física en Primaria. Para ello,
se tuvieron en cuenta los diferentes contextos de los centros y de las
aulas.
2º FASE: Puesta en práctica y evaluación
de la propuesta. A la vez que se ponían en práctica,
cada uno de los docentes ayudados por los observadores externos, se encargaban
de analizar y revisar lo que sucedía en dicha práctica.
Asimismo, a partir de esa información, se realizaron los ajustes
oportunos para ada una de las propuestas. A la vez, en las reuniones del
seminario, se compartían entre los profesores dichas experiencias
y triangulaban los datos recogidos sobre: los objetivos, los contenidos,
las actividades, la metodología, los criterios de valoración.
Para facilitar el seguimiento de ese proceso docente, los profesores del
Seminario se apoyaban en la observación participante y en sus cuadernos
de campo, cuya información era contrasta con el resto de docentes.
Al finalizar la experimentación, revisamos el material apoyándonos
en diferentes proceso de credibilidad y validación.
3º. FASE:
Redacción del informe final. Teniendo
en cuenta que todo trabajo no finaliza hasta que no es difundido a otros
profesores, se destinó la última parte del trabajo a redactar
el documento final, en el que aparecen no sólo los aspectos del
programa ya mencionados (objetivos, contenidos, metodología del
proceso,...), sino su posterior aplicación (los correspondientes
informes de evaluación, en los que se incorporan los puntos de
vista de los observadores externos).
3.- PROPUESTA
CURRICULAR DE EDUCACIÓN FÍSICA Y SALUD
Para concretar
los objetivos a conseguir relacionados con una actividad física
saludable, los profesores del seminario revisamos las propuestas curriculares
que el MEC prescribe en sus documentos oficiales, y a partir de ellos
proponer aquellos que considerábamos adecuados para la Educación
Primaria.
3.1.- OBJETIVOS
DEL PROGRAMA DE ACCIÓN:
Objetivos
de la actividad física y salud en el area de Educación Física
en Secundaria.
A continuación recogemos los objetivos de salud que hemos ido seleccionado
en cada una de las sesiones, situándolas en cada una de las sesiones
que hemos llevado a cabo en la práctica y su vinculación
con los objetivos generales del área de Educación Física
en Educación Secundaria.
1 Conocer y valorar los efectos beneficiosos, riesgos y contraindicaciones
que la actividad física tiene para la salud individual y colectiva,
para su desarrollo personal y calidad de vida, mediante la práctica
habitual y sistemática de actividades físicas.
• Conocer
y valorar los efectos de un ejercicio físico saludable.
• Conocer y valorar las influencias positivas y negativas que
para su salud pueden tener diversos factores presentes en la vida
cotidiana.
• Tomar conciencia de las consecuencias que pueden acarrear
a nivel corporal la falta de una actividad física saludable.
• Concienciar a los alumnos de que un mal estado físico
pueden deberse a una actividad física excesiva o mal ejecutada
durante un largo periodo de tiempo.
• Analizar las consecuencias positivas y/o negativas que para
la salud pueden darse a causa de los hábitos cotidianos de
ejercicio físico, alimentación, higiene, planteamiento
ante las dificultades, etc.
• Disfrutar del propio cuerpo, respetándolo, apreciando
sus posibilidades y valorando su cuidado como fuente de satisfacción
y salud.
• Reflexionar sobre los hábitos cotidianos de higiene,
alimentación y otros, buscando su mejora y , por tanto, la
mejora de sus condiciones de salud.
• Conocer, comprender y asumir los cambios físicos de
su cuerpo
• Disfrutar de la actividad física
2 Diseñar
y realizar tareas dirigidas a la mejora de la condición física,
mediante un tratamiento diferenciado de las distintas capacidades implicadas.
• Realizar
diferentes actividades adaptadas a los diversos niveles de eficacia
motriz.
• Organizarse en grupos de trabajo adaptados a la condición
física de cada uno.
• Compartir sus sensaciones y manifestaciones físicas
al finalizar una prueba de resistencia.
• Llevar a cabo un ritmo de carrera adecuado a sus características
que le permita convertir sus sensaciones negativas en positivas y
que refuerce su autoestima.
• Establecer grupos de trabajo con independencia de la condición
física de cada individuo.
3 Planificar
actividades que le permitan satisfacer sus necesidades, previa valoración
del estado de sus capacidades físicas y habilidades específicas.
• Planificar
actividades que les permita satisfacer las futuras necesidades que
se puedan encontrar en su vida.
• Reconocer el grado de implicación de las capacidades
físicas y de las habilidades motrices en una determinada actividad
para poder planificar su calentamiento y entrenamiento.
• Conocer las bases del entrenamiento de las capacidades físicas
básicas.
4 Analizar
críticamente los modelos corporales y de salud, así como
las manifestaciones físico-deportivas como fenómenos socioculturales,
e instaurar hábitos saludables.
• Cuestionarse
los modelos físicos actuales
• Reconocer y analizar estereotipos injustos, desigualdades
en oportunidades, etc. que, desde la práctica de actividades
físicas, estén fomentando la discriminación de
un sexo con respecto al otro.
• Comprometerse con una vida más sana.
• Buscar nuevas respuestas positivas ante esas discriminaciones
que ayuden a compensar y mejorar las desigualdades.
• Comparar sus hábitos cotidianos con los que mantenían
sus padres a la misma edad y analizar en qué aspectos se ha
mejorado y en qué otros no. Respondiendo de forma positiva
a los hábitos nocivos de salud.
5 Incrementar
las posibilidades motrices mediante el acondicionamiento y mejora de
las capacidades físicas y el perfeccionamiento de las funciones
de ajuste, dominio y control corporal, y desarrollar actitudes de autoexigencia
y superación.
• Desarrollar
sus posibilidades motrices mediante el acondicionamiento físico
de su cuerpo y a través de una práctica autónoma.
• Reflexionar sobre el camino recorrido desde su infancia respecto
a su evolución y desarrollo corporal..
• Realizar actividades corporales que representen una mejora
de sus funciones de ajuste, dominio y control postural.
6 Conocer y
practicar modalidades deportivas individuales, colectivas y de adversario,
mediante la aplicación de los fundamentos reglamentarios, técnicos
y tácticos en situaciones de juego.
• Conocer
diferentes prácticas de iniciación deportiva basadas
en la (coordinación óculo-manual y óculo-pédica)
• Realizar lanzamientos y recepciones de diferentes tipos de
móviles.
• Experimentar lanzamientos, golpeos y controles con distintas
zonas corporales.
7 Participar,
con independencia del nivel de habilidad alcanzado, en juegos y deportes
(convencionales, recreativos y populares), colaborar en su organización
y desarrollo, valorando los aspectos de relación que fomentan,
y mostrar actitudes de tolerancia y deportividad por encima de la búsqueda
desmedida del rendimiento.
• Participar
en diversas actividades de iniciación deportiva, desarrollando
los diferentes tipos de coordinación general y específica.
• Asumir diversas tareas en relación a las normas del
juego, para su participación independientemente de su capacidad
física.
• Organizarse en grupos adaptados a la condición física
de cada uno
• Realizar diferentes actividades adaptadas a los diversos niveles
de eficacia de cada uno.
8 Diseñar,
valorar y realizar actividades físicas en el medio natural que
tengan bajo impacto ambiental, y contribuir a su conservación
y mejora.
• Desarrollar
la imaginación para utilizar materiales convencionales, en
cualquier espacio, con un fin meramente lúdico.
• Descubrir alternativas de ocio saludable.
• Conocer y experimentar las posibilidades educativas del desplazamiento
por el medio natural.
• Experimentar y valorar las posibilidades motrices, sociales,
emocionales y cognitivos de las salidas al medio natural.
• Conocer y utilizar los materiales básicos para una
actividad educativa a través del senderismo.
• Conocer y valorar el espacio natural circundante a partir
de interpretar el paisaje.
• Participar en actividades físicas saludables desarrolladas
en el medio natural. Aprender a llevar correctamente la mochila.
9 Realizar actividades
deportivas y recreativas con un nivel de autonomía aceptable
en su desarrollo práctico.
• Adquirir
hábitos de práctica de actividad física permanente
• Conocer los efectos positivos y los riesgos de la práctica
de actividad física, a diferentes niveles de exigencia
• Realizar calentamientos específicos de forma autónoma.
• Ser capaces de reconocer sus sensaciones y manifestaciones
físicas al finalizar una actividad física: Resistencia.
• Planificar y poner en práctica de forma autónoma
sus propio entrenamiento.
• Descubrir e interiorizar un ritmo de carrera adecuado sus
características que convierta sus sensaciones negativas en
positivas y refuerce su autoestima
• Que a partir de su experiencia comprendan, acepten y respeten
a los demás compañeros.
10 Conocer
y aplicar técnicas básicas de respiración y relajación
como medio para lograr el bienestar, reducir desequilibrios y aliviar
tensiones producidas en la vida cotidiana y/o en la práctica
físico-deportiva.
• Sentir
e interiorizar la respiración y el ritmo cardiaco propios tanto
en reposo como en actividades motrices de diferente intensidad.
• Experimentar la respiración diafragmática y
descubrir sus beneficios para la actividad física y para el
rendimiento en los estudios.
• Aprender a relajarse a partir de diferentes posturas corporales.
• Evitar la práctica competitiva, sustituyéndola
por una práctica cooperativa.
11 Valorar y
utilizar el cuerpo y el movimiento como medio de expresión y
comunicación.
• Conocer
y desarrollar actividades rítmicas y expresivas.
• Experimentar diferentes emociones y sentimientos a partir
del cuerpo.
• Valorar la importancia de la expresión corporal
• Respetar a los compañeros.
• Participar, disfrutar, relacionarse y colaborar con los compañeros,
valorando la experiencia corporal desde el punto de vista emocional
y educativo.
• Valorar a cada persona por el hecho de serlo, independientemente
de sus características personales o sociales; concretándolo,
desde las clases de Educación Física, en una oferta
de actividades que acojan todas las singularidades personales, sin
excluir a nadie.
12 Identificar,
valorar y utilizar aquellas actividades físico-deportivas tradicionales
arraigadas en el entorno más próximo, como medio de reconocimiento
de los valores culturales que le vinculan a su Comunidad.
• Conocer
juegos y actividades físico-motrices de diferentes zonas geográficas,
dentro de nuestra Comunidad.
• Valorar la importancia de compartir juegos y actividades físicas
entre sujetos de diferentes zonas geográficas, con tradiciones
y valores culturales diversos.
3.2.- CONTENIDOS
A ENSEÑAR
Los contenidos
como medios para lograr los objetivos, constituyen el corpus científico
del área y el eje sobre el que se articula el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los contenidos representan lo que se enseña y lo que deben alcanzar
los alumnos para progresar en las direcciones que marcan los fines de
la educación en la etapa de escolarización; siendo preciso,
estimular los comportamientos, adquirir valores, actitudes y habilidades
de pensamiento (Gimeno Sacristán, 1988).
En Educación Física, la selección de los contenidos
depende de las fuerzas dominantes en cada momento y de los valores que
históricamente se han ido perfilando para ser enseñados.
Los argumentos para seleccionar los contenidos en esta área han
podido ser:
- La relatividad histórica, ya que en cada momento y lugar se ha
entendido de forma distinta qué resulta valioso para ser transmitido.
En la actividad corporal la valoración reciente del cuidado del
cuerpo viene reflejado por diversas tendencias y cambios sociales que
han influido en los contenidos a transmitir en la escuela.
- La selección de contenidos del curriculum favorece a unos más
que a otros. El conocimiento filtrado en el currículo tiene muy
distinto valor para el alumnado según su procedencia social y según
sus posibilidades de permanecer en el sistema educativo, según
que nos aporta el contexto y entorno social, y desde diferentes experiencias
motrices previas de cada alumno.
- No todos los contenidos tienen el mismo poder decisorio. El procedimiento
de seleccionar los contenidos es un proceso político que socialmente
no es indiferente, ya que se ponen de manifiesto desiguales cotas de poder
en la toma de decisiones. Las realidades culturales determinan diferentes
tratamientos de la educación corporal.
No obstante, en la realidad los profesores de Educación Física
al diseñar sus programaciones siguen fielmente las propuestas curriculares
definidas por la administración, dejando en un segundo plano su
conocimiento inmediato, así como las aportaciones de los alumnos.
Desde este criterio, los contenidos se organizan especialmente a partir
de procedimientos en nuestra área, siendo escasa la presencia de
los contenidos actitudinales y conceptuales.
Para cubrir esas
carencias, en nuestra propuesta referida a una actividad física
saludable hemos señalado diferentes criterios para diseñar
dichos contenidos:
- Se vinculan con los objetivos previamente definidos para cada una de
los ciclos en que se estructura dicha propuesta.
- Se relacionan con las temáticas definidas en cada uno de esos
ciclos.
- Se abordan los ámbitos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
Los contenidos para nosotros deben partir de la importancia que se debe
dar a una buena educación del cuerpo. Algunos ejemplos son los
siguientes:
- Conocimiento y valoración de los efectos de un ejercicio físico
saludable.
- Concienciar a los alumnos evitar una actividad física excesiva
o mal ejecutada.
- Disfrutar del propio cuerpo, respetándolo, apreciando sus posibilidades
y valorando su cuidado como fuente de satisfacción y salud.
- Conocimiento de las bases del entrenamiento de las capacidades físicas
básicas.
- Comprometerse con una vida sana.
- Realización de actividades corporales que representen una mejora
de sus funciones de ajuste, dominio y control postural.
- Participación en actividades físicas saludables desarrolladas
en el medio natural.
- Realización de diferentes actividades adaptadas a los diversos
niveles de eficacia de cada uno.
- Etc.
3.3.-
ESTRATEGIAS METODOLOGICAS
Una de las cuestiones
que se aprecian en las clases tradicionales de Educación Física
es falta de participación activa de los alumnos/as en tareas relacionadas
con el diseño curricular, ya que se les considera como no capacitados
para ello. Tradicionalmente se les convierte sujetos pasivos, ignorando
sus voces e impidiendo colaborar con la actuación de los docentes.
Como alternativa a esa ausencia de protagonismo de los alumnos, para el
desarrollo de innovaciones y procesos de reforma educativa, debemos posibilitar
una participación colaborativa entre profesores y alumnado, especialmente
cuando se quiere que nuestra propuesta siga los principios constructivistas.
Es decir, buscar la modificación y reestructuración del
conocimiento que ya poseen los alumnos, partiendo de sus experiencias
personales, a las que se añaden otras propuestas del profesor,
interacciones con otros compañeros, así como revisión
de sus vivencias en otro tipo de actividades de carácter extraescolar,
etc. Concretamente en esta propuesta didáctica, los criterios y
estrategias empleados para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje
constructivista, se concretará en los siguientes principios educativos:
a)Considerar
los conocimientos previos de los estudiantes. La adquisición
de la cultura académica debe ser un proceso de reconstrucción,
desde el conocimiento inicial de los alumnos, de sus concepciones, inquietudes,
propósitos y actitudes. Para ello, debemos implicarles en un proceso
abierto de intercambio y negociación de significados haciendo que
los nuevos contenidos provoquen la activación de sus esquemas de
pensamiento y acción.
Tener en cuenta que todos los escolares poseen unos conocimientos básicos
adquiridos en su formación o experiencias previas, debemos revisar
cual es esa experiencia que les aporta su medio cultural. Aunque nuestro
programa también debe cuestionar y problematizar esos conocimientos:
provocando y facilitando la reconstrucción de ese “conocimiento
vulgar”, referido a la actividad física saludable.
Los alumnos por tanto deben construir representaciones del saber como
medio de interpretar la experiencia, para que su conocimiento les sirva
como apoyo para seguir aprendiendo. Y los resultados de su aprendizaje
no sólo dependen de esa experiencia y de los conocimientos previos,
sino de sus concepciones y motivaciones.
b)Favorecer
la construcción de aprendizajes significativos. Una vez
que los alumnos revisan sus creencias y conocimientos previos sobre cada
contenido objeto de estudio, debemos ayudarles a definirlos con su propio
lenguaje, empleando ejemplos extraídos desde sus vivencias prácticas.
Al enlazar los nuevos mensajes con sus conocimientos previos, acercamos
la actividad docente a sus intereses.
Este proceso resulta más sencillo, cuando ofrecemos a los alumnos
en sus clases prácticas que le son significativas. La resolución
de problemas de forma colaborativa, les exige reflexionar y buscar soluciones
a los problemas o preguntas planteadas. Debiendo recoger este proceso
en sus cuadernos de campo, siendo tan importante señalar el conocimiento
declarativo (qué es lo que han aprendido); como el conocimiento
procesual (cómo se ha llegado a aprender); distinguiendo los avances
personales, de los obtenidos por el trabajo de grupo.
c)Estimular el aprendizaje autónomo de aprender
a aprender a partir de un trabajo grupal. Se busca mayor autonomía
del alumnado, reduciendo las explicaciones magistrales del profesor e
incrementando el trabajo en grupo estimulando la construcción e
intercambio de su aprendizaje. Para ello, se utilizarán estrategias
que faciliten “aprender a aprender”, dirigidas a la comprensión
del conocimiento. Se promoverán actividades que les ayuden a una
actuación más autónoma, comprendiendo lo que hacen
y por qué lo hacen, tomando conciencia del proceso. Igualmente,
debemos ayudarles a dar sentido a ese aprendizaje, cediéndoles
un mayor protagonismo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, favoreciendo
procesos de negociación, haciéndoles intervenir en la selección
de los materiales didácticos, como parte de un proceso emancipador.
d)Ayudarles
a modificar los esquemas de conocimiento. Facilitar entre los alumnos
el aprendizaje, a través de revisar e interpretar activamente sus
percepciones y experiencias; considerando que lo verdaderamente importante
de este proceso no es tanto el contenido a aprender, sino las tareas que
le ayudan a construir un conocimiento cada vez más complejo, a
partir de preguntas guía y actividades que les ayudan a organizar
las estructuras mentales. Esas actividades deben poseer una dificultad
cada vez mayor, partiendo de tareas novedosas pero comprensivas, que representen
un avance significativo en sus esquemas de conocimiento.
El aula debe ser un espacio de comprensión, a partir de un proceso
abierto de diálogo y comunicación entre todos; valorando
sus conocimientos, creencias, vivencias, concepciones básicas,
intereses, preocupaciones y deseos, etc.; e implicándoles en un
proceso que les permita expresar de forma abierta su visión de
la realidad. La función del profesor, como facilitador, será:
crear las condiciones de comunicación e intercambio para que los
alumnos expliciten su opinión de manera crítica, empleando
un lenguaje comprensible, a través de los intercambios verbales,
enriqueciendo el debate que permita avanzar en el conocimiento y en la
acción.
e)Promover el diálogo y el trabajo colaborativo
donde se mejore la interacción y comunicación entre profesor
y alumnado. Uno de los medios para favorecer el conocimiento es
potenciar un diálogo igualitario entre profesor y alumnado, según
Flecha (1998), hacer que ambos agentes compartan sus argumentos. En este
diálogo igualitario aprenden ambos, ya que todos construyen sus
propias interpretaciones, de acuerdo a los argumentos aportados. Para
hacer efectivo este proceso de diálogo entre iguales, como clave
del trabajo colaborativo, se deben elaborar actividades y materiales de
apoyo que les ayude a interactuar.
También debemos habituar a los alumnos a compartir y expresar opiniones
divergentes, recogiendo diferentes formas de interpretar la realidad.
Para ello, el aula se debe convertir en un espacio, donde el aprendizaje
se desarrolla a través de la comunicación, desde una negociación
abierta y permanente, que tenga en cuenta las aportaciones de los alumnos
y del profesor según sus posibilidades.
Los profesores serán facilitadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje,
evitando el autoritarismo y la relación jerárquica hacia
los alumnos, fomentando la negociación del programa a través
de un contrato entre iguales y favoreciendo la discusión grupal.
3.4- LA EVALUACIÓN DEL TRABAJO.- Los
criterios de evaluación tienen que ver con los tipos y grados de
aprendizaje que se espera alcanzar a partir de los objetivos definidos
previamente. Los criterios de evaluación ayudan a diagnosticar
los aprendizajes, siendo conveniente diseñar mecanismos correctores
y fijar indicadores del desarrollo de los aprendizajes de los alumnos,
según el contexto, sus características y sus posibilidades.
Desde una perspectiva
técnica, la evaluación se entiende como la verificación
y control del proceso educativo, como función de control, como
regulación de la autoridad, valorando los aprendizajes a alcanzar.
Como alternativa a ese modelo tradicional, se entiende la evaluación
como una actividad procesual, centrada en la observación del alumnado,
valiéndonos de diferentes instrumentos para obtener un mayor rigor
y validez de los resultados.
Según el
MEC (1992), los profesores debemos evaluar tanto los aprendizajes de los
alumnos como los procesos de enseñanza y nuestra propia práctica
docente en relación con el logro de los objetivos educativos del
currículo. Igualmente, evaluaremos el cumplimiento de la programación
docente y el desarrollo del currículo en relación con su
adecuación a las necesidades educativas del centro y a las características
específicas del alumnado.
Por tanto, la
evaluación debe cumplir las siguientes premisas:
- Debe ser inseparable de la práctica.
- Serán las capacidades y no las conductas las que deben ser objeto
de evaluación.
- Se deben seguir un proceso de evaluación formativa, procesual
e iluminativa, a partir de los conocimientos previos de los alumnos.
- No se debe separar la evaluación final del proceso de enseñanza
aprendizaje.
- Debe tener un carácter individualizado y criterial, como oposición
al proceso evaluativo estandarizado relativo a la comparación entre
alumnos.
- La finalidad de la evaluación no debe ser clasificar a los alumnos,
sino orientar al alumno y guiarlo en el proceso de enseñanza aprendizaje.
(MEC,1989).
Nuestra propuesta
de evaluación parte de la comunicación como base de valoración
de los procesos educativos, evitando que los alumnos reproduzcan mecánicamente
el conocimiento transmitido por el profesor; debiendo animarles a emitir
sus propios juicios y opiniones. Con el tiempo, iremos introduciendo la
autoevaluación, diseñando instrumentos que nos ayuden a
sul seguimiento y evolución.
La evaluación
como un proceso que influye en nuestra actividad académica, debe
recoger y analizar los datos de forma sistematizada así como formular
juicios de valor sobre la actuación y aprendizaje de los estudiantes,
desde criterios previamente establecidos. Se trata de obtener información
útil para la toma de decisiones, teniendo en cuenta que debe desarrollarse
desde distintos instrumentos. Ninguna de las herramientas que habitualmente
empleamos en la evaluación reúnen las condiciones óptimas,
es preciso triangular con diversas técnicas e instrumentos, para
que la información tenga más rigor (Pérez Gómez,
1988).
Para favorecer
una interacción entre los diferentes componentes del programa,
la evaluación debe atender a los objetivos, contenidos, metodología
y recursos antes mencionados. Así nos detendremos en cómo
evolucionan sus conocimientos, atendiendo su capacidad de reflexión
crítica, su participación colaborativa en clase, la creatividad
y la toma de iniciativas en clase, etc.
Para finalizar,
los juicios y valoraciones personales serán recogidos mediante
procedimientos cualitativos en los diarios de campo, que nos permitan
avanzar y profundizar en el carácter formativo de la evaluación
de los alumnos e incidir más directamente en la reflexión
sobre la propia práctica.
4.- CONCLUSIONES.
Para finalizar,
recogemos algunas de las conclusiones que surgieron de la observación
realizada por el grupo de colaboradores que actuaron en la recogida de
información, y que posteriormente fueron contrastadas con los profesores
del seminario.
- Es preciso dotar a los escolares de unos conocimientos básicos
relacionados con la educación física saludable, que les
ayude a desarrollar una actividad física más adecuada a
sus necesidades y capacidades.
- Debemos alternar el conocimiento práctico y vivenciado con la
reflexión y comprensión de las tareas realizadas, ayudándose
de los cuadernos de campo para escribir sobre ello.
- Los recursos materiales y el espacio representan un importante condicionante
para posibilitar una educación física saludable, ya que
el medio puede modificar nuestras propuestas.
- Las propuestas abiertas pueden repercutir negativamente en los objetivos
del programa saludable, ya que el ensayo-error puede conducir a los alumnos
a situaciones de ciertos riesgos perjudiciales para la salud.
- Debemos posibilitar que los contenidos relativos a una educación
física saludable puedan ser compartidos con otros docentes y áreas
de conocimientos, procurando un tratamiento interdisciplinar.


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